Opinión

A un año del trágico 14N: ¡Justicia, memoria y organización!

Se cumple un año de la dramática y trágica jornada del 14N que significó la muerte de dos hermanos de lucha (Inti y Bryan) y la consecuente caída del espurio régimen de Manuel Merino (aunque aún está pendiente el juicio y sanción a los responsables de estos crímenes de Estado).

Recordemos que aquella semana de combatividad mostró una positiva proliferación de movilizaciones populares en todo el país (con varios puntos de convocatorias en barrios y regiones), aumentando por miles la gente que se sumaba a las protestas, visibilizando el hartazgo hacia el sistema político en nuestro país, mostrando cierto criterio mínimo de consciencia social, reclamando plazas y calles para el pueblo, con participación masiva de sectores normalmente despolitizados, etc.

Pero hace un año, como ahora, faltaban profundizar los procesos de discusión política en asambleas y organizaciones sociales para definir puntos básicos en busca de una salida popular a la crisis que aún perdura. Faltó ahondar en las demandas de los sectores de base que no secundaban las consignas liberales (o socialdemócratas, en el mejor de los casos). Se debió incidir en el desarrollo de una alternativa genuina que priorice las demandas de la clase trabajadora y los movimientos sociales antes que la defensa a una institucionalidad ficticia y reaccionaria (dicotomía legislativo-ejecutivo). Faltó argumentar con criterio de masas cómo se puede y debe levantar la propuesta de Asamblea Constituyente (popular y plurinacional), y se debió tomar en cuenta el pulso real de la movilización de entonces para forzar la caída de esta Constitución fujimorista.

A un año de ese fugaz proceso, vemos que gran parte del descontento popular no se canalizó de forma viable, pues solo consiguió una temporal válvula de escape con la victoria de Castillo, que con el paso de los meses se torna nebuloso y entrampado. Queda claro que, como siempre, estuvo bueno el activismo y las marchas permanentes, pero que si no apuntan a una construcción orgánica inmediata y un norte histórico claro de acumulación de fuerzas y quiebres transversales, solo serán golondrinas pasajeras que no pudieron hacer el verano.

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