Opinión

Las sombras del tucán

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Ha muerto Luis Bedoya Reyes, fundador e histórico líder del Partido Popular Cristiano (PPC), y ya se alistan las grandes remebranzas y los homenajes póstumos al viejo defensor de la oligarquía reaccionaria.

Pero no olvidemos que el mismo “demócrata y cristiano” Bedoya fue asesor legal de la fábrica textil Industrial Cromotex S.A., que en 1979 fue escenario de una importante huelga en la que los obreros se enfrentaron a la tiranía de la patronal, tomando su centro de trabajo y resistiendo, aún a costa de sus vidas. El propietario de Cromotex, Antonio Mussiris engordaba sus arcas con el sudor y lágrimas proletarias, tratando de descabezar el sindicato en alianza con la dictadura militar de Morales Bermúdez.

Y fueron Bedoya Reyes y Mussiris quienes exigieron la intervención armada para masacrar a los huelguistas antes que estos tomen la fábrica para control obrero. Fue así que policías y matones contratados por la empresa, iniciaron la represión y desalojo.

Murieron los obreros Marcelino Castro, Silvio Jiménez e Inocencio Paco. Los demás trabajadores resistieron hasta ser doblegados. Uno de los obreros seriamente heridos fue Hemigidio Huerta, quien en pleno traslado policial le dijo a Néstor Cerpa: “Toma mi sangre y escribe para que el pueblo sepa que nos están llevando presos”. Huerta muere a los pocos días. Los trabajadores Máximo Montoya y Máximo Lara también fallecieron por las heridas recibidas durante la represión. El saldo final fue de seis obreros muertos.

Los trabajadores de Cromotex, encarcelados u hospitalizados, continuaron la lucha con huelgas de hambre y defensa judicial de sus intereses, sin desmayar un instante hasta conseguir la excarcelación de sus compañeros. Los familiares también se organizaron mediante ollas comunes para resistir la presión económica de la desocupación.

Sobre esa sangre y ese sufrimiento se edificó la trayectoria política de Luis Bedoya Reyes y su partido elitista que desde un inicio fue una franca coladera para militantes estrictamente fascistas pero encubiertos en los parámetros derechistas y democráticos del rancio PPC.

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